sábado, 3 de octubre de 2015

El centro de mi vida

Muchas veces nos esforzamos tremenedamente en obtener el halago y la admiracion del resto del mundo, nos centramos en eso y cuando no lo conseguimos (casi siempre) se provocan en nosotros sentimientos de frustración o de envidia por los logros de los demás. Si además añadimos que alguien quiere aprovechar eso para sacar el maximo de nosotros podemos llagar a sufrir de una manera considerable.
Afortunadamente para esto hay una vacuna que es cambiar el publico objetivo de nuestras acciones y cambiar el centro de nuestra vida. Si del centro de nuestra vida nos quitamos a nosotros mismos y ponemos a Dios que es Padre y nos ama, si nuestro público objetivo dejan de ser los demás y pasa a ser Dios, la frustracion desaparece y vemos a los demás como amigos y hermanos, la envidia desaperece y la necesidad de ser reconocidos también desaparece y somos mucho más felices.
Me gustaría ser capaz de llevar eso que os he contado a rajatabla y le pedido a Dios que me ayude en mi camino, de momento lo dejo escrito aquí para que no se me olvide y por si puede servir a alguien más.
Gracias por leerme :-)
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