jueves, 20 de enero de 2011

4 años


Hoy hace 4 años de un acontecimiento muy importante.


Por aquel entonces estabamos con muchas ganas de hacer algo por la vida, pero aún no sabíamos exactamente qué. Entonces el Señor, nos indicó claramente que quería que hicieramos y puso en nuestras manos a una chica de 19 años, embarazada y sola, muy sola.

Tenía la barriga bastante abultada ya y la ayudamos, al principio, no sabíamos muy bien cómo, pero le pusimos todo el corazón y el empeño, y aquel sabado 20 de Enero, sin que en aquel momento lo supiéramos, nació la asociación MAR.


Muchas veces cuando comentamos que MAR es cosa de Dios y no cosa nuestra, unos nos miran como si tuvieramos falsa modestia y otros por el contrario piensan que somos muy arrogantes, pero no es ni lo uno ni lo otro, simplemente reconocemos con sinceridad lo que ha pasado.


Cuando miro para atrás no hago más que ver la mano de Dios en todo ello:

-Puso a mi lado las mejores compañeras de camino, os lo aseguro que no podía haber elegido otras mejores (como ejemplo basta con ver como nos complementamos).

-Nos acercó colaboradores muy inteligentes y tan entusiasmados con el proyecto como nosotras.

-Pero sobre todo puso una gran tarea delante de nosotros.

-En estos cuatro años hemos vivido situaciones increibles, hemos ido a sitios a los que jamás pensabamos que iríamos y conocido a personas a las que de otra manera nunca hubieramos conocido. Nos hemos reido y hemos llorado, algunas veces hemos estado a punto de tirar la toalla y en esos momentos es cuando el Señor nos echó una mano más claramente.

-Hemos conocido todo tipo de miserias economicas y espirituales. Alguna vez hemos dudado y sufrido y por supesto alguna vez hemos fallado.


Como os podeís imaginar el Demonio intentó de todo, pero hasta en ello el Señor fué misericordioso y puso a nuestro lado personas que nos avisasen de ello y el mejor remedio contra el Demonio (Penitencia, Eucaristia y Oración).


En estos 4 años hemos visto nacer a 99 niños, a algunos les parecerán muchos y a otros quizás les parezcan pocos. Hemos vivido con sus madres momentos duros y momentos felices. Hemos hecho muchas amistades, pero sobre todo hemos aprendido a mirar con otros ojos, unos ojos infinitamente mejores que los que teníamos.


No quiero acabar esta entrada sin agradecer a todos los que nos han ayudado su colaboración, sin ellos poco hubieramos podido hacer. Sin decirles a mis amigas y compañeras de batalla (a veces es una verdadera lucha) que os quiero mucho y a las madres que hemos ayudado que ánimo que sois unas valientes.


Por último a los que me leeís, si pensaís que lo que hacemos merece la pena, pensad que vosotros también podeís uniros a la tarea, es inmensa, el trabajo es duro pero merece la pena ;-)



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