sábado, 20 de noviembre de 2010

¡¡¡¡¡Quero Vivir!!!!!

No quiero que este gobierno disfrace de derechos más muertes. No quiero que me maten por accidente, quiero vivir todos y cada umo de los dias que Dios me ha dado.
No quiero ninguna ley de muerte digna.
Hace casi 5 años viví la muerte de dos seres muy, muy queridos, mi padre y mi hermana. A mi padre le habían ido dando pequeños derrames cerebrales y en el último cuando lo ingersaron en el hospital, prácticamente no le hicieron ni caso. El sábado por la noche cuando me despedí de él hablamos de un montón de cosas, en la madrugada del domingo le dió un derrame y no se dieron cuenta, el domingo llegué y lo vi excesivamente dormido, despues de mucho discutir con la emfermera conseguí que llamaran al médico de guardia que tardó dos horas (el sacerdote tardó 5 minutos) y cuando (el médico) se dignó a mirarlo, enseguida llamaron a más personal y trajeron un monton de aparatos, primero nos dijeron que iban a operarlo, pero luego nos dijeron una frase terrible "Su padre no cumple criterios", sólo por que tenía 74 años se negaron a operarlo, murió el miercoles, no lo dejamos solo ningún momento.

Mi hermana mayor, Lolana , ya llevava año y medio de aquella con un cancer de colon con metástasis, tuvo fuerzas para ir al funeral.

Un par de meses después, un sabado de madrugada, me llama mi segunda hermana y me dice que Lolana se ha puesto mal, que va a ir la ambulancia, del resto de mis hermanas la única que estaba en condiciones de acompañarla era yo (una tenía gripe y la otra había pasado toda la noche con ella sin dormir). Aquel día en el hospital lo primero que me pidió es que avisase al sacerdote, ella sabía que se acercaba el final y estaba preparada, pero quería que este le contara lo que era lícito que le hicieran y lo que no. El sacerdote le explicó que lo que fuera aliviarle el dolor, podían hacerlo, que estuviera tranquila, ese día hablamos mucho ella y yo, cuando me despedí a las 11 de la noche le dije que llegaría al día siguiente y que veríamos juntas la misa de la tele. Así lo hicimos.

En esa semana, nos confirmaron que ya no había más tratamientos de quimioterapia que le pudieran poner, había pasado por todos, también nos dijeron que la trasladaban a la unidad de Paliativos de la Cruz Roja de Gijón.

Por mi parte todo son agradecimientos a esa unidad de paliativos. Les dio que era católica y que querían que respetasen lo que decía la Iglesia sobre cuidados paliativos, el médico le dijo que él también era católico y que iban a respetar sus deseos, le preguntaron un montón de cosas, hasta sus gustos en comidas, la trataron con cariño, en ningún momento nos impidieron que la acompañaramos, al contrario.

Allí sus hermanas y sobrinos (mis hijos) vivimos con ella muchos acontecimientos felices (la misa de la tele de los domingos, las victorias de Fernando Alonso, los dibujos y regalinos que le hacían mis hijos), pero en los dos meses que estuvo ahí (si dos meses y con muchas ganas de vivir) quiero contar lo que me dijo una comañera de trabajo de ella del instituto que la visitaba casi todos los días. "Antes de ver a tu hermana, yo pensaba que, cuando una persona estaba así, mejor era que le quitasen la vida, pero ahora cuando entro en su habitación y veo las ganas de vivir que tiene, sus ilusiones, sus esperanzas, como disfruta de cada pequeña cosa, he cambiado de idea, lo que necesita un enfermo terminal es cariño".

Un viernes apagó el movil con el que hablaba con sus amistades, ese día el médico nos dijo "Tu hermana lleva viviendo el último mes por que Dios y ella han querido, hoy a apagado el movíl, creo que ya esta dispuesta para partir", ese sábado me dijo que quería salir de allí e ir a mi casa, le dije que el Lunes lo hablabamos con el médico y si daba permiso lo hacíamos, la noche del domimgo al lunes yo dormí con ella, me pidió que le diera la mano varias veces, a las 7 de la mañana me oyo hablar por teléfono y al oir que "ya era lunes" sonrió, su respiración empezó a variar y en media hora se fué a una casa mejor que la mía, a la que le tenía preparada Dios.

Ninguna ley de muerte digna tiene derecho a acortarle ni uno solo de sus días, no quiero más leyes crueles que le roban el último sorbo de vida a las personas, que digan quien cumple y quien no cuple criterios y menos para que la seguridad social se ahorre cuatro duros.
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