domingo, 4 de julio de 2010

Mi nombre es Alicia y esta es mi historia

Me llamo Alicia y mi vida empezó en Primavera, soy de Asturias, me hubiera gustado ser Profesora para enseñar muchas cosas bonitas a los niños, me gustaría saber cantar y pintar bonitos cuadros. Pero ya no puedo hacer nada de esto a mi mamá la amenazaron con despedirla si yo nacía y mi padre nunca quiso saber nada de mi, a mi mamá la presionaron tanto por todas partes que fué a aquel sitio horrible, ella quiso marcharse en el último momento pero le dijeron que si lo hacía no le devolverían el dinero... Luego vine a este lugar y sólo sé que mi mamá no ha vuelto a ser feliz desde ese día incluso está pensando en suicidarse .

Yo no entiendo nada de esto, aquí me han explicado que lo que me pasó es por que aprobaron una ley que permite que maten a los niños sin haber hecho nada malo. Esa ley no ayuda en nada a las mamás, la mía no está nada bien.

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Publico la historia de Alicia por sugerencia de Elentir (y le copio el resto de la entrada que suscribo al 100%) es la de otros cientos de miles de niños y niñas que han muerto en España desde 1985, víctimas de una ley que permite matar a los que no tienen voz ni medios para defenderse por sí solos. A partir de mañana, lunes, y si nada ni nadie lo impide, entrará en vigor otra ley que dará aún más facilidades para matar a seres humanos inocentes como José. Esta monstruosidad se perpetrará disfrazada de “derecho”, igual que en su día se hizo con la esclavitud. En rechazo a esa ley injusta y brutal, y en señal de luto por José y por tantos cientos de miles de seres humanos que morirán como consecuencia de esa ley, este blog permanecerá en silencio mañana lunes 5 de julio. Si tienes un blog, cuenta la historia de uno de ellos igual que he contado yo la de José. Da tu voz a los que no la tienen y no pueden defenderse.

Para terminar, desde aquí firmo mi compromiso personal de hacer todo lo que esté en mi mano, por medios pacíficos, para alcanzar la derogación de esta ley salvaje y la abolición definitiva de esa forma brutal de esclavitud que implica creerse dueño de otro ser humano hasta el punto de decidir cuándo y cómo debe morir.
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