sábado, 26 de septiembre de 2009

Un pollo me devuelve la ilusión


El jueves fue un día terrible en el trabajo, con millones de preocupaciones. Al salir, con la cabeza muy caliente todavía, teniamos que "terminar" un rescate...

Cogí el coche y una de las luces de cruce estaba fundida... (en mi coche no se pueden cambiar con facilidad, tiene que ser el taller...)

Llegué a buscar a mi amiga, una de mis compañeras de fatigas en estos temas de MAR, que resultó que había tenido un día tan completito como el mío o más.

Llegamos a Oviedo donde habíamos quedado con una madre y una hija para hacer la ecografía que haría que la madre viese a su futuro nieto y el rescate quedase completado.

Mientras esperabamos el turno acabamos de darnos cuenta de la mala situación económica en la que estaban, habría que hacer algo y ya.

Llaman para la eco y yo me quedo fuera ya que, como favor especial, dejan pasar con la madre y la hija a una de nosotras y pasa mi compañera. Cuando salen estaban las tres felicísimas, la hija, que ahora también es madre, estaba de 19 semanas y precisamente esperaba una niña.

Para celebrarlo las inviatamos a un café y un sandwich y allí vimos que sí que era urgente hacer alguna compra, por que su forma de actuar denotaba que pasaban Hambre. Normalmente la asociación en estos casos da un vale de compra por una determinada cantidad que se puede usar en un centro comercial, pero esta chica era de un pueblo sin centro comercial, así que decidimos llevarlas al Carrefour para hacer la compra y luego las llevaríamos a casa. Salimos de la cafetería a la 9 menos cuarto asi que entre llegar y demás no había mucho tiempo a hacer la compra.

Al llegar allí nos dividimos: yo fuí con la niña a buscar lencería premamá, por que la pobre iba muy apretada, y lo compramos junto con un vaquero premamá y un blusón. Ya la niña empezaba a tener la mirada de un niño la mañana de Reyes; pero, cuando encontramos a su madre y a mi compañera, la niña al ver el carro de la compra abrió los ojos como platos y dijo: ¡¡¡¡¡Un pollo!!!! (como el de la foto).
"Mira mamá un pollo". Lo cogió como el que hubiera recibido el mayor tesoro del mundo.
A la vuelta eran las personas más felices del mundo y yo TAMBIÉN. Un pollo me enseñó que lo que yo creía importante no lo era y que las cosas realmente importantes las tenemos asumidas como normales y no las valoramos como se merecen.
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