lunes, 8 de septiembre de 2008

Entre la vida y la muerte


Desde que la ministra de igualdad ha dicho que van a hacer una nueva ley del aborto, preguntando sólo a los que están de acuerdo, llevo dándole vueltas a este artículo, con él no trato de convencer a nadie, ni de juzgar a nadie, sólo quiero poner de relieve la historia de unas mujeres que tuvieron que elegir entre la vida y la muerte de su hijo no nacido. Unas decidieron un camino y otras otro. Yo pienso que si hubieran tenido apoyo de quien deberían haberlo tenido no habrían tenido que pasar por esto y ahora todas serían madres felices.
Las voy a llamar Uno, Dos,.... por que no quiero revelar sus nombres y sólo os pido que no las juzgueís a ellas, pero que veaís que una ley nueva no las hubiera ayudado, sólo empujado aún más a ese abismo entre la vida y la muerte.

Uno es una joven de 36 años vive su vida y ya ha asumido que quizás nunca tenga hijos debido a un problema en sus ovarios. Tiene un novio con el que lleva varios años al que le tiene cariño, se llevan bien, un día discute con él, sale con sus amigas y quién sabe si por los efectos de la bebida o del enfado se "lia" con un desconocido, un plan de una noche.
Suele ser irregular en sus períodos debido al problema que comenté así que no se da cuenta de que está embarazada hasta que lo está de doce semanas. Uno tiene un trabajo con el que no llega ni a mileurista, una familia que piensa que la va a criticar y a no entender y para colmo de males no sabe de quien es su hijo. Su novio de toda la vida le dice que no entra en sus planes ser padre y que debe abortar, al otro no piensa decirle nada. Si aborta seguirá con su novio y con su vida, pero algo le dice que se perderá algo que quizás nunca pueda volver a tener. Uno va a hacerse una ecografía y ve a su hijo y entonces se da cuenta de la barbaridad que estuvo a punto de cometer. Manda a su novio a la porra y se lo cuenta a su familia que, una vez pasado el primer susto, la apoya. Ahora su hijo ya ha nacido y será un hijo sin padre, pero es que su padre no se merece conocerlo. Su madre es feliz y repite una y otra vez que como pudo siquiera llegar a pensarlo.

Dos es una joven de 19 años que se ha enamorado de un chico estupendo, está tan enamorada que piensa que es el honbre perfecto, su héroe. Dos descubre enseguida que está embarazada, cuando se lo dice a su novio este le dice que son muy jóvenes, que tienen que estudiar que no pueden tenerlo. Sólo pensar en contárselo a su madre hace que se muera de miedo. Sus amigas le dicen que lo mejor es que aborte, una pastilla y ya está... Va a la clínica, le dan la pastilla vuelve a su casa y es ahí donde empieza lo malo, al ver la sangre y los restos de su hijo se da cuenta que aquello ya no tiene vuelta de hoja, ha perdido su hijo. Siente que va a volverse loca, a partir de entoces no puede soportar ver un bebé su héroe se ha transfomado en un monstruo al que no quiere ver delante y no puede hablar con sus amigas por que no puede esplicarles lo que siente.

Tres tiene un hijo de dos años y un trabajo recien estrenado un novio que la adora a ella y a su hijo, llevan juntos menos de un año, Tres es una mujer perfeccionista y tiene una cierta anorexia. Al enterarse de su embarazo tiene miedo que le vuelva a pasar como la otra vez, tiene miedo de perder su empleo, tiene miedo que su novio no la apoye. El médico le dice que a causa de la anorexia y de las pastillas que esta tomando puede abortar gratis. Su novio es feliz pensando que va a ser padre. Él quiere que Tres siga adelante. Vamos con ella a hacerse la eografía y ve a su hijo, escucha el latido de su corazón y se da cuenta que no tiene por qué pasarle nada malo, no pierde su empleo y ahora es una madre que espera feliz a su hijo.

Cuatro y su esposo son felices con su embarazo pero en unas pruebas diagnósticas les dicen que su hijo tiene problemas y que probablemente se muera al poco de nacer, su esposo le dice que eso no es su hijo que es un monstruo y que tiene que abortar, ella no sabe que hacer se siente perdida, nadie le explica que le pasa a su hijo, no entiende la actitud de su marido, pero se deja arrastrar, después del aborto ella se siente fatal, no quiere que su marido la toque ni se acerque a ella, el empieza a darse cuenta que lo que hizo no está bien pero ahora tienen un problema muy grave que tienen que resolver o su matrimonio se irá al garete. Los psicólogos a los que han acudido no saben ayudarla...

Cinco es inmigrante no tienen que comer ella su marido y sus tres hijos, tienen permiso de residencia pero no de trabajo. Vienen de una cultura muy machista, ella trabaja limpiando casas y él no hace nada, sólo gastar lo que ella gana. Descubre que está embarazada y va a los servicios sociales a los que la vida de su hijo no nacido les importa un pimiento y la empujan a abortar. Alguien que se preocupa por ella nos pide que la ayudemos. Le hemos dado ropa y comida, pero van a echarles de su piso pues no tienen con que pagar el alquiler. El miércoles la acompañaremos al médico, lo malo es que tambien irá la asistenta social, no se en que va a acabar.

Lo que si os digo es que el aborto no soluciona nada nunca. Me gustaría llevar a cualquiera de estas mujeres a hablar con la ministra de igualdad. Cada vez que escribo "igualdad" y aborto pienso en lo hipócrita y no igualitario que es el aborto.

Si se apoyase a las madres y a sus hijos, estas mujeres no se hubieran visto nunca en esta situación, pero sale caro. Lo barato es llevarlas al carnicero y dejarlas marcadas de por vida...