martes, 19 de agosto de 2008

Todos los niños merecen vivir

Hoy he ido al hospital a abrazar a una bebita recien nacida.

Conocimos a su madre hace unos siete meses, quería nuestra ayuda, ella había abortado una vez y no quería repetir jámas esta experiencia. El problema estaba en que no tenía recursos, su familia (su madre) no la apoyaba y el padre de la criatura no quería saber nada.

Además, según nos confesaba, consumía cocaina de forma "ocasional" y estaba preocupada por las repercusiones que esto podía traerle al bebé.

Preguntamos a un médico cercano a la asociación y nos dijo que el bebé podía tener problemas cardíacos y que la madre debía dejar de consumir.

Hablamos con la futura abuela de la criatura, le enseñamos ecografías, le explicamos las consecuencias que podía tener el consumo de drogas de su hija sobre el bebé. Le contamos que si su hija dejaba de consumir el bebé tendría muchísimas posibilidades de no tener ningún problema. Y aceptó apoyar a su hija (y a su nieta).
Le proporcionamos ayuda psicológica, y la pusimos en contacto con proyecto hombre.
La niña ya ha nacido, hoy pudimos abrazarla es preciosa y no tiene ningún problema gracias a Dios. La madre de la niña ha superado el problema de consumo y la abuela estaba felíz de abrazar a su nieta.
Y hasta el padre de la niña que al principio eran de los que no querían saber nada ha ido a conocer a su hijita.

En este "caso" lo pasé muy mal al principio. Sabía que esta niña tenía todo el derecho a nacer y todo el derecho a tener nuestro apoyo pero me costaba ir a visitar a su madre (los drogadictos siempre me han dado mucho miedo). Lo hice y fuí observando una mejoría en su forma de ser y de actuar y aprendí que todos merecen una segunda oportunidad.
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