miércoles, 13 de agosto de 2008

En casa de los herreros...



Estos días me he mantenido un poco alejada del ciberespacio a causa de que los hados se han conspirado contra mi. Mi compañero infatigable de fatigas que sólo tenía unos pequeños fallos de ventilación, empezó a ponerse repugnante: a encender la pantalla en determinadas posiciones, arrancar a la decimo cuarta, incluso me solmenó pantallazos azules diversos. Pese a los cuidados de UVI intensivos proporcionados por mí y mi adorado esposo, sólo conseguimos que se encienda unos 6 ó 7 minútos por sesión con intervalos de unas dos horas entre sesiones.

Quizá tenga algo que ver que se nos cayó al suelo desde la mesa, pero no a nosotros sino a nuestros amadísimos retoños.

(Por si acaso, ya le hemos recolocado las memorias y el disco duro)

En estos momentos es cuando una recuerda los muy sabios consejos que les da a los compañeros de trabajo y a casi todo el mundo, sobre las copias de seguridad, la importancia de la frecuencia con que deben hacerse...

En resumen que ayer tuvimos que salir disparados a apabullar a unos cuantos comerciales de centros idem (alguno de los cuales hasta sabía) y adquirir este maravilloso portátil desde el que os escribo. Evidentemente, viene con vista incorporado. Ya le quitamos el antivirus cutre que viene de "regalo", dos programejos de redes sociales extrañas. Y por supuesto la barra de Yahoo y la página de inicio.

Ahora "sólo" queda configurar las cuentas de correo, configurar las mil y un chorradas nuevas que trae el equipo (incluido un reconocedor de huella dactilar), instalar la montaña de aplicaciones megaútiles-inprescindibles-superguays que no pararamos de usar (una o dos veces al año)....

Y por supuesto, un linux virtualizado.

Amén de tratar por todos los medios, msdos incluido, de recuperar toda la información del antiguo portátil que, como hemos dicho ha pasado a mejor vida (o está en ello).

Descanse en paz.
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