Una historia alegre
Un matrimonio de mi ciudad, Gijón, están jubilados y sus hijos ya han hecho su vida.
Ellos podrían dedicarse a descansar y sin embargo de forma discreta y callada hacen una bonito trabajo todos los días.
Ella hace comida para catorce personas, él pacientemente rellena envases con esa comida y se los lleva a doce personas de la calle, luego él regresa y comen ellos. Y lo hacen todos los días llueva o nieve haga frío o calor, y lo hacen anónima y desinteresadamente, no alardean de ello y yo siempre los veo felices y con una sonrrisa.
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