martes, 2 de junio de 2009

Lágrimas de cocodrilo

Te escribo esta entrada que sé que no vas a leer nunca: lo que te hubiera querido decir a ti y no pude por respeto a una persona a la que quiero mucho.
También por que espero que mis lectores opinen sobre esto.
Hace unos 7 meses y medio conocimos a una chica estupenda. Estaba asustada, su novio, osea tú, le había dado una paliza por negarse a abortar. Entonces no querías y no podías ser padre.
La acompañamos al juicio rápido, tú juicio, donde se te puso una orden de alejamiento.
A partir de ahí le amargaste el embarazo con amenazas irreales sobre que si ibas a obligar a que le hicieran una amiocentesis para ver si era tuyo (de quien iba a ser si Diana sólo tenía ojos para ti), a que la ibas a obligar a abortar, y no sólo tú, sino que además mandabas a tu madre y a tu nueva novia a hacerte ese trabajo sucio.
Ahora cuando intuyes que falta poco mandas a tu mami a que llame cariñosa a Diana, a que le diga que has llorado pensando en tu hija (ahora sí es tu hija ¿y antes?) y para que te deje ir al hospital...
Diana, que le sobra corazón, te deja ir , yo no lo habría hecho, y tu finjes arrepentimiento pero entras intentando marcar tú las reglas...
Y viene tu madre intentando organizar vidas ajenas que no tiene derecho a organizar...
Cuando te miré a los ojos vi a alguien falso, lo siento pero no te creo...
Le pides a Diana que le ponga tus apellidos y yo espero sinceramente que no lo haga, no lo mereces...
Si de verdad quieres ser un buen padre, merécelo, deja que sea Diana la que marque las reglas, demuestra que te preocupa tu hija...
Para mis lectores, la niña de Diana nació ayer y es preciosa, la madre y la niña están muy bien.